C.E. Parroquial Patrocinio de San José   
OCTUBRE 2019
Misiones

SOMOS UNA FAMILIA MISIONERA QUE AMA, CUIDA LA VIDA Y LA CREACIÓN

El mes de octubre es un mes Morado, un mes Misionero Extraordinario, un mes de encuentro Sinodal Amazónico.
El papa Francisco nos convoca a llevar un mensaje de misión, HOY, de un Dios vivo en el presente permanentemente, de modo que la Fe en la misión sea la presentación de un testimonio, la invitación de una vivencia, de promoción de la solidaridad, la oración, de acciones concretas de colaboración.

EL LEMA 2019: BAUTIZADOS Y ENVIADOS, A ANUNCIAR EL EVANGELIO

Todo bautizado, bautizada es una misión. Cada una, cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios. </6>
Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida, relaciones saludables, positivas.
Hoy la Iglesia, sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia etnia. Existe necesidad que la misión llegue hasta los últimos rincones de la tierra.
El Papa Francisco habla de una coincidencia providencial porque la celebración del Sínodo Amazónico también se lleva a cabo del 6 al 27de octubre en el Vaticano.

NUEVOS CAMINOS PARA LA IGLESIA Y LA ECOLOGIA INTEGRAL

El encuentro significará el estudio más detallado de los problemas de la Amazonia: el «pulmón del planeta», víctima de la deforestación y de los abusos –incluidos centenares de asesinatos– contra los indígenas. El Papa Francisco lo ha convocado para estudiar «nuevos caminos para la Iglesia y la ecología integral» en el último territorio apenas evangelizado en cuatro siglos por las dificultades de idiomas, culturas y dispersión geográfica, con muchísimos pueblos a los que solo se puede llegar en barco por los centenares de ríos de la región.
Un Sínodo de Obispos no es una asamblea de Naciones Unidas, una convención política ni un congreso académico. Es una reunión de simples obispos que intentan mejorar la situación social y evangélica de un territorio. En este caso, con un elemento añadido: la protección del medio ambiente. La diferencia con sínodos anteriores, es que este incorpora más expertos internacionales, más mujeres con conocimiento directo y más representantes indígenas que nunca, precisamente por la complejidad de la Amazonia.
Junto con la defensa de la vida humana amenazada, el «documento de trabajo» insta a proteger la naturaleza saqueada pues se ha deforestado casi un cuarto de la Amazonia, un territorio que, después de los océanos, es el mayor «captador» de gases de «efecto invernadero», causantes del calentamiento global.
El documento advierte que «en la actualidad, el cambio climático y el aumento de la intervención humana (deforestación, incendios y cambios en el uso de suelo) están conduciendo la Amazonía hacia un punto de no retorno, con altas tasas de deforestación, desplazamiento forzado de la población, y contaminación, poniendo en riesgo sus ecosistemas y ejerciendo presión sobre las culturas locales».
Ya en las historias bíblicas de la creación emerge que la existencia humana se caracteriza por «tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros.
Como familia josefina, como ciudadanas, ciudadanos, nos interpela toda la situación que se vive hoy en nuestro país, no tan solo lo que sucede en nuestra Amazonía, es por ello que este es un mes de reflexión, de análisis y compromiso para quienes como católicos “llevados por el espíritu” y conociendo como vivió, amó, protegió y cuidó Jesús de Nazaret a las personas, a toda la creación en sí, en un contexto tan vulnerado, nada inclusivo como el que se vive hoy; siendo josefinos, josefinas estamos llamadas a vivir como lo hizo Jesús, María y José, Jesús vivió, se movió transformando, humanizando la vida cotidiana, acogiendo, solidarizándose, denunciando, defendiendo, enseñando... Pongámonos en movimiento, salgamos de nosotros mismos, tejamos relaciones que generen vida y propongamos una manera de relación armoniosa entre la naturaleza y el Creador, y expresemos con claridad que «la defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida» (Fr. PM). « ¡Esta no es una tierra huérfana! ¡Tiene Madre!»
La tarea evangelizadora nos invita a trabajar en contra de las desigualdades sociales y la falta de solidaridad entre nosotros sí, pero también con toda la creación.
(salmo /padre nuestro ecológico)